martes, 7 de octubre de 2008

Entre ayer y hoy

Suenan canciones de ayer. Eso, algunas viejas fotos y yo es el único rastro de mi pasado que encuentro ahora en este nuevo cuarto, quién sabe a cuántos miles de kilómetros de las antiguas rutinas. Desde Polonia todo lo que quedó atrás se ve difuminado y lejos, aunque no por ello más pequeño. Ejercicios de memoria para limpiar los recuerdos de estos últimos cuatro años en la hostil pero acogedora ciudad de los nenones. Y lo que permanece, después de la limpieza, es denso y pesado, nítido y limpio, y se convierte en parte de la base de la persona que soy, hoy llena de sensaciones nuevas que flotan en la cubierta de este vaso siempre a punto de rebosar cuando no de felicidad, de dulce nostalgia. Y es que sí, son muchas cosas nuevas, todo dinámico, cambiante, todo apariencias, primeras impresiones, nada establecido, nada dicho. Aún así, he de reconocer que estoy completamente adaptada ya al ritmo de esta nueva vida. Nuestra casa es ya una casa de verdad, con personalidad propia, colorida y luminosa, con esa veleta girando incesante en la ventana. Apenas una semana ha pasado. De las maletas que iban y venían, del dormir en los aviones y el desayunar en los aeropuertos, del “no me quiero ir”, del inevitable miedo llegar. De las despedidas gélidas en madrugadas extrañas. Hoy me alegro de aquella decisión tomada apresuradamente con la que todo cambió de rumbo, sentido, color. A pesar de lo bueno que quedó atrás, de las cosas que dejamos a medias o sin empezar, a pesar de los extraños que no dio tiempo a conocer y los rincones que no dio tiempo a pisar. Hoy sonrío a la Paula de antes de ayer y le doy las gracias por traerme hasta aquí. Porque hoy el mundo es más grande e inabarcable, se extiende infinito ante mi hambrienta mirada, esperando para ser devorado en pequeños y sabrosos bocados.

Y mientras, afuera, a veces llueve incesantemente y otras veces sale el sol para que los pájaros vuelen bajo. Anochece pronto y siempre hay tiempo para la soledad requerida. El recuento y el descuento. Combato el frío vistiendo con los colores del arco iris.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Paulaaa!!!! Soy Carleyyyy k stoy flipando al leer tus renglones son increibles!!!! yo que nunca leoo y mira ahora me dejo la vida leyendo tu Blog... Así que escribe un librito con tu aventura de Polonia para que mi madre por lo menos vea k leo algo y k soy un chico de provechoo jejejejejeje Bueno Paulillaaa tngo ganas de ir a verte... a ver si me organizo con leti y tiramos pa´alla... Besitosssss tia buenaaaa y naaa American todayyyyyy jejejeje

ton pare dijo...

Pau filla meva, que be escrius.
vols mes piropos?
GUAPA
tens una veleta en la finestra!! guau!!!
estem desitjant anar a vore't
te fot el valenciá, eh? ,
tú plurilingüe y voladora
petons i besos i abraços i arrumacos i molts refregons

Pola-ka dijo...

Tinc el cap fet un niug amb tantes idiomes. Ya no se en que lengua hablo. Me encanta que os guste, me pongo roja siempre que leo los comentarios. A ver si me lee el director de algun periodico y me contrata para las cronicas internacionales. Petons!