El horizonte está lleno de planes, viajes, reencuentros fugaces y palabras por decir. La lluvia no mata hoy mis ganas de seguir descubriendo cada rincón de esta ciudad, de este país, de este continente. Pensando en ello un simpático y bonachón señor interrumpe mi ensoñación para pedirme la hora (en polaco, of course), y cuán grande fue mi sorpresa cuando me descubrí entendiéndole. El problema, claro, es que aún no he aprendido a decir la hora, pero bastó con enseñar mi reloj. Así que hoy llego a casa con una sonrisa adicional en el rostro.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Lluvia de colores
El horizonte está lleno de planes, viajes, reencuentros fugaces y palabras por decir. La lluvia no mata hoy mis ganas de seguir descubriendo cada rincón de esta ciudad, de este país, de este continente. Pensando en ello un simpático y bonachón señor interrumpe mi ensoñación para pedirme la hora (en polaco, of course), y cuán grande fue mi sorpresa cuando me descubrí entendiéndole. El problema, claro, es que aún no he aprendido a decir la hora, pero bastó con enseñar mi reloj. Así que hoy llego a casa con una sonrisa adicional en el rostro.
domingo, 26 de octubre de 2008
Ot(r)oño
Domingo de nuevo, sí señor. Pero hoy con una hora menos. Los descubro tarde y para mi tortura hago cálculos: ¡a partir de ahora se hará de noche a las cinco! Pero no me importa, es un precio totalmente asumible por tener a cambio la oportunidad de disfrutar de este otoño. Estoy redescubriendo las estaciones y ésta sabe a galleta de chocolate negro y naranja amarga.
domingo, 19 de octubre de 2008
Domingo
Las torres arañando el cielo nublado, rascando un poco de sol a estos días de otoño. Se nos han fundido las bombillas del baño y tenemos que ducharnos a la luz de las velas. Así que las noches de sábado nos dedicamos a cometer pequeños hurtos en los bares robando posa velas de cristal. El cantante de abajo se toma un descanso y el silencio inunda esta habitación en la que está entrando ya la noche, una apacible noche de domingo tan limpia, pura, con sabor a escarcha de naranja y aires fríos que despejan mi cara. Muchas cosas que contar sobre Polonia, sus gentes, la fe que mueve montañas y la política que pone barreras a la naturaleza humana. Pero estoy vaga para hablar de cotidianidades. Tal vez otro día, porque hoy “dejarse llevar suena demasiado bien”…
viernes, 17 de octubre de 2008
Cuando los días son grises
El miércoles hicimos nuestro primer taller con los niños. Tocaba hacer un mural con fotos de España de las que poco pude explicar. Pero son niños, es increíble como les basta un poco de papel y pegamento para disfrutar. A veces se me contagia ese estar bien con cualquier bobada, y es un sentimiento apacible.
Empieza a hacer frío (ahora entiendo porque esta gente bebe té hirviendo a todas horas) y hace días que no sale el sol. Pero el camino sigue al ritmo de las campanas y yo continúo sonriendo, entre fotos del papa polaco y conversaciones intuitivas.
jueves, 16 de octubre de 2008
Konstancin - Warszawa
El viernes partimos hacia Varsovia para asistir al curso de formación a la salida en Konstancin, un pueblecillo a las afueras de Varsovia. Salimos de Olsztyn a las siete de la mañana, con el cielo de un azul eléctrico. Vimos a las nubes amanecer cuando el suelo aún estaba mojado y las calles ya llenas de gente. El viaje, para variar, lo pasé durmiendo. Y en un plis, a ritmo de The Sunday Drivers, llegamos a la capital de Polonia, la ciudad siempre gris, con sus edificios tristes y sus chicos guapos.
El sábado la actividad del día consistió en visitar Varsovia divididos en pequeños grupos. Debíamos elegir algo que nos interesara de la cultura polaca y tratar de recolectar toda la información posible sobre el tema. Elisa, Aline y yo nos decantamos por el Museo Etnológico, acompañadas por Karol, Lea y Marij, Marij, Marij. El museo no dio mucho de sí, estaba en obras y era bastante pequeño, así que no gastamos mucho tiempo en él y nos dirigimos hacia el centro “antiguo” (Stare Miasto) de la ciudad, reconstruido enteramente hace 50 años. En contra de lo que esperaba (todo el mundo dice que Varsovia en terriblemente fea), el centro me pareció encantador, como de cuento, colorido y soleado, muy paseable. Después llegó la fiesta, porque Polonia había ganado a Republica Checa en el partido de aquella noche y había que celebrarlo. Así que nos dieron las tres de la mañana bebiendo cerveza rica en vasos grandes. Hablando y riendo.
A partir de ahí, hubo más días con más actividades entre comida y comida. Debates interesantes sobre los usos y costumbres de Polonia, su historia, la Guerra, la religión… Descubrimos que bromear sobre el Papa polaco se considera un ofensa personal en este país, que beber en la calle esta prohibidísimo y que no es educado rechazar alcohol cuando alguien te ofrece. Pero lo mejor fue el grupo de amigos que creamos a partir de la tercera noche. Siete chalados con diferentes acentos pero con las mismas ganas de fiesta. Entonces todo empezó a ir rápido y dejé de escribir lo que iba pasando. Las noches eran cada vez más largas y las charlas del día siguiente cada vez más duras, combatiendo las resacas con té y riendo sin parar por las tonterías que se pueden llegar a decir cuando el cerebro no va todo lo rápido que tu quisieras. Entre billares y cervezas quedó la promesa de que nos visitaríamos mutuamente durante el año así que creo que voy a viajar mucho durante estos meses. Para empezar, hemos quedado en un mes en Varsovia para reencontrarnos a ritmo de música electrónica en un concierto extraño.
Así fue, hasta que nos marchamos. Los últimos del grupo, a última hora del martes y sin ganas de volver a la vida normal. Me habría quedado en aquél lugar un mes más, alimentándome sólo de risas y sonrisas, miradas de complicidad cuando el idioma no da para más. Y ahora sufro un “choque cultural” y todo parece haber sido un sueño intenso, suave, extraño.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Cotidianidades II
Respecto a mi enredadera de interior tengo ahora otra pregunta: ¿pueden morir las plantas por exceso de agua? Si es así a la mía no le queda mucho tiempo de vida, porque vuestros comentarios llegaron después de que pasara tres días sucesivos regándola con mimo. No sé que será de ella. Ni que será de mí si muere, ahora que mi girasol ciego está pidiendo a gritos que lo saque del jarrón y lo tire a la basura. Pobre girasol reseco, que quiere una muerte digna… ¡Menos mal que mi veleta de mil colores no necesita ser regada para seguir girando!
En cuanto a mi inmenso cuarto, al fin le he dado el lavado de cara que necesitaba. Después de un domingo de resaca arrastrando estos pesados muebles heredados del comunismo y aspirando con fuerza esta sucia moqueta de tan larga vida, ahora mi habitación es como una suite de hotel con vida propia. Salón para cafecitos, zona de pinta y colorea y dormitorio, ¡tres en uno! Y aún nos quedaron fuerzas a la loca de Aline y a mí para construir una papelera para nuestro destartalado baño. Quedó genial, aunque tenemos que cuidarnos de no mojarla porque es de papel y cartón. En cuanto pille unas témperas le pongo color y ala, nuestro baño será ya un baño de verdad (teniendo en cuenta que también hemos comprado un tendedero y ya no tengo que ducharme agachada con cuidado de no mojar las bragas que reposan sobre mi cabeza).
Así es como las cosas y yo vamos encontrando poco a poco nuestro lugar en este crazy flat, tan cerca de todo que apenas sí me da tiempo a fumar un cigarrillo o escuchar una canción en mi Mp3 de vuelta a casa cuando salgo de un bar, la biblioteca o el supermercado. Visto desde aquí, el tiempo que gastábamos en Madrid para llegar a la Universidad o el trabajo se hace un mundo (aunque era divertido cuando nos llevaba el viejo Rover y poníamos música buen rollo, sin importarnos llegar tarde o no llegar). Aquí se va a casi todos lados andando y sin necesidad de coger cuestas. Todo llano, como a mí me gusta. Sólo hay un inconveniente, gran inconveniente. Y es que en Olsztyn nadie pensó en los peatones (con la de gente que hay siempre en la calle) cuando sincronizaron los semáforos de la ciudad. Puedes estar minuto y medio esperando a que el muñequito se ponga verde y luego, para cruzar, más vale que te apañes con 20 segundos. De lo contrario morirás atropellado o, en el mejor de los casos, ¡te pondrán una multa! Porque sí, aquí cruzar en rojo se considera peligro público y esta penado por la ley. Aunque eso no me molesta tanto. Los que me conocen saben que odio cruzar semáforos en rojo, así que es casi como estar en una ciudad a mi medida.
Más cosas que me enamoran de este lugar… ¡Se puede comer en todos sitios! En las bibliotecas, en las librerías, en las estaciones y los supermercados, en las tiendas, las floristerías, los quioscos… Aunque pocas veces recurro a estas tiendecillas extrañas, ya que siempre llevo conmigo un taper (¿se le puede llamar taper al envase de un helado?) bien cargado de ensalada, pasta, filetes de pollo o panga (para que no digas que como mal mamá). Generalmente como en el trabajo, mirando de frente a personas con las que no puedo entenderme hablando pero sí con miradas y gestos. Es divertido no entender nada de lo que dice la gente (aunque a veces hecho de menos poder cotillear alguna conversación en los autobuses).
En el trabajo voy progresando. Ahora ya me dejan forrar libros y recortar estrellas a montones. Es casi como ser becario de corrección en El Mundo, así que me siento como en casa. De todas formas, Elisa y yo ya estamos preparando las clases de español para niños y mayores. Me siento un poco perdida en ese sentido, pero supongo que todo irá resolviéndose sobre la marcha una vez empecemos, creo que en una o dos semanas ya. Para dentro de siete días tenemos organizado un taller con los chavales de Abecadło para presentarles nuestros respectivos países. Quiero acabar con los tópicos sobre España y que, al menos estos niños, entiendan que se puede ser español y no saber bailar sevillanas al mismo tiempo. En conversaciones de sábado noche descubrimos el curioso choque en algunas cosas, como el sentimiento hacia las banderas o la opinión sobre las corridas de toros. ¡Aquí todo el mundo piensa que Canarias está debajo de Mallorca! Intentaremos ofrecer a los niños una perspectiva más o menos global pero a la vez simple y fácil de retener. Y me ocuparé de buscar un mapa donde Canarias haya sido colocada en el lugar que le corresponde con sus siete islas al completo.
Y poco más, porque son las nueve y es hora de cenar. Suenan ya las campanas de la iglesia y esa canción en recuerdo de la Virgen María que todas las noches pone toque de queda a la actividad cristiana en la calle. Los que permanezcan ahora en el empedrado estarán condenados a la concupiscencia.
martes, 7 de octubre de 2008
Entre ayer y hoy
Y mientras, afuera, a veces llueve incesantemente y otras veces sale el sol para que los pájaros vuelen bajo. Anochece pronto y siempre hay tiempo para la soledad requerida. El recuento y el descuento. Combato el frío vistiendo con los colores del arco iris.